A Marta Alcántara le diagnosticaron una enfermedad inflamatoria que le obligó a eliminar el gluten de su dieta, y fue entonces cuando tras más de 20 años de experiencia en restaurantes con estrella Michelin, llevaba años visualizando una firma con su nombre, y así fue como nació La Martita Café, uno de los restaurantes sin gluten de Barcelona con más proyeccion.
El caso es que Marta tenía esa ilusión de abrir su propio camino y motivada por el respaldo de los suyos, se echó a Internet, donde comparó la propuesta gastronómica de Barcelona con la de Madrid, incluso probando la comida que se iba a convertir en su competencia. Y a pesar del miedo inicial, dio luz a La Martita Café Restaurante.
Según ha reconocido esta emprendedora, "era el sueño de toda mi vida, pero una cosa es decirlo y otra hacerloel momento en que recibió las llaves y firmó.
Ahora, La Martita Café Restaurante lucha por posicionarse como una alternativa referencia para quienes eligen una opción saludable para comer, y todo, asumiendo la responsabilidad de convertir una pasión en un negocio rentable, capaz de sostener un equipo.
Nadie como el propio paladar podía recomendarle mejor y, ante “productos con un sabor menos reconocible”, sentó las bases de su proyecto sobre una oferta para “sentirse como en casa”.
Alcántara tiene claro que, “en el sector gluten free, muchas propuestas pierden textura y sabor. Para nosotros prima lo casero y lo reconocible. Nosotros cocinamos nuestra propia comida y se nota”. Según detalla, esa autenticidad se ha convertido en “nuestra principal diferenciación”.
Desde la apertura de su establecimiento han surgido nuevos restaurantes sin gluten en la ciudad, algunos con planteamientos similares, pero la propietaria lo observa con serenidad, ya que sabe que “las recetas pueden reproducirse, pero la sensibilidad con la que trabajo cada elaboración es lo que hace que mis platos tengan identidad propia”. En este sentido, utiliza una metáfora sencilla: “La tortilla de patatas de una madre se puede considerar la mejor. Se podrá replicar la receta, pero nunca sabrá igual”, sostiene.
Tras más de dos décadas en la restauración y con una pasión especial por la pastelería, La Martita Café Restaurante no solo propone una oferta con productos sin gluten, sino que se desmarca como una alternativa para todos los paladares y para todos los estómagos.
A parte de la variedad de su carta, el restaurante mantiene que su propuesta es “fiel a los sabores de casa", incluyendo una propuesta mediterránea con toques modernos, que incluye opciones tanto saladas como dulces. Todo, manteniendo que “tanto quienes tienen restricciones alimentarias como quienes no las tienen puedan disfrutar la comida sin preocuparse por su condición”.
En su página de contacto, aparte de exponer su carta y la historia que hay detrás del proyecto, Alcántara conserva un espacio que evoca los primeros pasos de su proyecto; donde mediante una pequeña tienda de dulces, La Martita Café Restaurante deja conocer una de las especializaciones de su fundadora.
Del mismo modo que abrir su propio restaurante fue el sueño que la acompañó durante años, Alcántara mantiene viva la ambición de seguir haciendo crecer su marca personal, por lo que entre sus próximos objetivos está lanzar una tienda on-line propia y desarrollar “un proyecto para potenciar sus conocimientos sobre pastelería”.
A ello se suma otra idea que le ilusiona especialmente: poner en marcha una foodtruck con el nombre de La Martita y recorrer distintas ciudades de España llevando su propuesta más allá de Barcelona, una ilusión que se debe a una vivencia muy positiva de su pasado. Alcántara ya tuvo la oportunidad de participar en una feria en la que, vendiendo directamente sus productos, pudo disfrutar del trato cara a cara con el cliente.
Hoy, La Martita Café Restaurante, además de “evocar al hogar con nuestros sabores”, pretende hacerlo a través de “un trato cercano y personalizado que forma parte esencial de su identidad”.

