La dieta mediterránea es aplaudida alrededor de todo el mundo, no sólo por sus sabores o por el origen controlado de sus ingredientes, sino tambien por sus aspectos nutricionales; y un ejemplo claro de esto es el uso generalizado de especias como el orégano, una especia que se utiliza en carnes, panes, pescados y otros preparados, enriqueciendo todas las comidas con su aporte nutricional, y que ayuda a tolerar mejor el gluten, al ralentizar la inflamacion.

 

En este sentido, Marta León, ingeniera química especializada en alimentación y salud hormonal femenina, además de experta en microbiota, ha explicado que «no es casualidad que la dieta mediterránea, una de las dietas más estudiadas del mundo, con mejores tasas de longevidad y de bienestar del mundo, incluyan el orégano y el tomillo prácticamente tanto en el sur como en el norte del Mediterráneo en sus platos».

La especialista ha analizado en el podcast Tiene sentido la importancia de estas dos hierbas en nuestra alimentación, y cómo sus efectos son múltiples, y van desde la lucha contra bacterias peligrosas para el aparato digestivo hasta la eliminación de contaminantes metales.

León ha defendido que «el orégano y el tomillo ya son plantas que nos interesan porque son como antibióticos naturales», y ha añadido que «entonces, no es casualidad que la pizza lleve alguna hierbita, porque nos ayuda a mejorar, a tolerar mejor el gluten, a que no nos inflame tanto».

El orégano en la pizza -siguiendo con este ejemplo común- equilibra la acidez del tomate y realza los sabores del plato mientras aporta beneficios digestivos y antioxidantes, y según esta experta, «hace que el pescado nos siente mejor todavía y nos intoxique menos»; y lo mismo ocurre cuando se adoba una carne o un pescado con estas hierbas, que es cuando «algunas atrapan metales pesados. Por ejemplo, cuando nosotros ponemos laurel u orégano cuando cocinamos un pescado, esto atrapa metales pesados y entonces hace que el pescado nos siente mejor todavía y sobre todo nos intoxique menos».

El orégano es un pilar de la cocina mediterránea en España, utilizado principalmente seco para potenciar sabores en salsas de tomate, pizzas, guisos, adobos de carne y pescado y ensaladas. Es habitual en el aliño de aceitunas y en infusiones para la digestión o catarros, y este último gesto se debe a su indicación médica.

El tomillo, por su parte, es valorado por su aroma intenso y su versatilidad, se añade en guisos, asados, adobos, sopas y potajes, y se usa frecuentemente con carne de caza, pescado, verduras y para aromatizar aceites, vinagres y quesos, siendo además un remedio natural tradicional para resfriados.

Así las cosas, Marta León recomienda seguir consumiéndolos a diario, por ejemplo, en una infusión, e iindica que esta debe hacerse «con orégano, tomillo, un poquito de clavo, anís, jengibre fresco. Es una infusión con un sabor fuerte», avisa, para añadir que estará lista cuando «ya empiece a oler y deje este colorcito».