Concienciar sobre la celiaquía es el objetivo principal de Asturcel, un grupo de trabajo impulsado en Asturias por Eugenia Téllez, quien fue diagnosticada en 2021 y, tras recibir los informes médicos que confirmaban sus sospechas, los esquemas de su vida se rompieron por completo. Desde entonces, esta asturiana trabaja junto a un grupo de expertos para hacer la vida de las personas celíacas asturianas un poco más sencilla.

 

Antes del diagnóstico final, Eugenia ya había comenzado a sentir los síntomas de la celiaquía. Hacía 10 años que la asturiana sufría episodios de migrañas recurrentes y una anemia que parecía no poder corregirse. En el verano de 2020 aparecieron los síntomas digestivos, y durante las visitas a varios médicos parecía no haber un diagnóstico claro. Sin embargo, un día todas las piezas encajaron y los síntomas que Eugenia padecía, unidos al diagnóstico de celiaquía de su hermana pequeña, apuntaban a que la asturiana tenía esta misma enfermedad autoinmune.

Sobre aquel episodio, Eugenia ha contado al diario La Voz de Asturias que «Me hicieron distintas pruebas genéticas y una serología y todo dio positivo. Después me hicieron una biopsia y ahí di el grado de celiaquía Marsh 3C, lo que suponía un gran daño intestinal». Aunque el diagnóstico aliviaba la incertidumbre a la que Eugenia había hecho frente durante tantos años, tras recibir los resultados debía enfrentarse a un nuevo reto.

Fue esta inquietud la que hizo que, en 2021, Eugenia comenzara a moverse a través de las redes sociales e investigar, para darse cuenta de que en Asturias apenas había opciones de restaurantes libres de gluten, una situación que, asegura, «no ha cambiado mucho a lo largo de los años». En 2024, realizó la primera Celimerienda, a la que asistieron en torno a 15 personas, pero esto fue solo la primera de muchas acciones para hacer la vida de los celíacos un poco más sencilla.

Su siguiente paso fue en el Mercado Artesanal y Ecológico de Gijón. «Me di cuenta de que no había obradores sin gluten, me puse en contacto con ellos y enseguida se concienciaron de la situación». Así surgió así En Ruta Con Celi, una ruta con una mascota celíaca que señala todos los puestos aptos para aquellas personas que no pueden consumir gluten, una iniciativa que también se extendió por el mercado de Avilés.

Eugenia ha sido además la impulsora de la Red Sin Gluten de Avilés, una iniciativa que reúne a una veintena de establecimientos hosteleros que cuentan con formación en protocolos de seguridad alimentaria y que garantiza que sus alimentos están libres de contaminación cruzada. Sobre esta iniciativa, Eugenia ha explicado que «ahí me di cuenta de que la cuestión siempre había sido ir tocando puertas y buscar oportunidades. En ese caso, contacté con varios hosteleros de Avilés y con la concejala de Turismo, me dijeron que sí y el proyecto hoy en día continúa funcionando, aunque yo ya me haya desvinculado».

Fue en ese momento cuando surgió Asturcel, un grupo de profesionales que trabajan de manera altruista para divulgar, concienciar y apoyar, yque a día de hoy está integrada por la médica Aida Maestro; la dietista Ainhoa Peña; José Manuel Caso, como técnico en industria alimentaria; María López, docente; y Silvina Beristain y la propia Eugenia Téllez, como pacientes celíacas.

En abril de 2026, Asturcel tuvo la oportunidad de llevar a cabo sus primeras jornadas en el Centro de Salud de Roces, una charla de divulgación que contó con la presencia del pediatra del HUCA Santiago Jiménez. Además, este grupo asturiano ha sido el impulsor de una guía dirigida a los celíacos y a los padres y madres de niños que no pueden consumir gluten que recoge pautas y consejos sobre cuáles son los primeros pasos a seguir cuando se recibe este diagnóstico.

Mientras esta guía ha sido incorporada a la intranet del SESPA, Asturcel ya trabaja en un nuevo manual destinado, en esta ocasión, a los centros escolaresal tiempo que continúa ampliando sus horizontes y pretende concienciar sobre la enfermedad más allá de los propios pacientes.

La historia de Eugenia demuestra cómo un diagnóstico inesperado puede transformarse en el impulso necesario para generar cambios reales, y que lo que comenzó como una experiencia personal marcada por la incertidumbre y la adaptación se ha convertido en una red de iniciativas que hoy ayudan a muchas personas celíacas a afrontar su día a día con mayor seguridad, apoyo y visibilidad. Gracias a proyectos como los impulsados por Asturcel, cada vez existen más espacios seguros y una mayor concienciación sobre una enfermedad que sigue siendo desconocida para muchos.