El nombre no pasa desapercibido y su lema tampoco. La banda de rock madrileña Celia es celíaca ha despertado la curiosidad dentro y fuera del colectivo celíaco gracias a una propuesta musical que juega con el humor y la originalidad desde su propia denominación. Su reciente aparición en un concurso televisivo ha multiplicado la visibilidad de un grupo que asegura hacer “música sin gluten”, una expresión que ha llamado la atención de muchos espectadores.

 

Aunque el nombre pueda parecer una simple ocurrencia, lo cierto es que ha conseguido que miles de personas pronuncien la palabra “celíaca” en un contexto completamente ajeno al sanitario o al alimentario. En un momento en el que la concienciación sobre la enfermedad celíaca sigue creciendo, resulta llamativo que una formación musical haya decidido incorporar este concepto a su identidad artística y convertirlo en un elemento diferenciador.

La reciente participación de Celia es celíaca en un conocido concurso de televisión ha servido para amplificar todavía más ese impacto. Las redes sociales se hicieron eco de su actuación y muchos usuarios comentaron tanto el peculiar nombre del grupo como su definición de “música sin gluten”. Aunque la frase está planteada en clave humorística, ha contribuido a despertar la curiosidad de personas que quizá hasta ahora apenas habían oído hablar de la celiaquía.

Desde el ámbito de las asociaciones y de los medios especializados en alimentación sin gluten, iniciativas de este tipo ponen de manifiesto cómo la celiaquía puede estar presente también en la cultura popular. Si bien el uso de la expresión tiene un carácter creativo y no pretende transmitir información médica, sí ayuda a que la enfermedad gane visibilidad y forme parte de conversaciones cotidianas alejadas del ámbito clínico.

En un panorama musical donde resulta cada vez más difícil llamar la atención, Celia es celíaca ha encontrado una fórmula tan singular como efectiva para hacerse un hueco. Su combinación de rock, sentido del humor y una identidad vinculada, al menos en el plano simbólico, al universo sin gluten demuestra que la creatividad puede surgir de los lugares más inesperados.

Y, de paso, ha conseguido que el nombre de la enfermedad celíaca llegue a un público mucho más amplio del habitual.