Todos sabemos que el gluten da forma a una patología muy infradiagnosticada, que hace que entre el 75 % y el 85 % de los celíacos no sepan que los son, a pesar de que la enfermedad celíaca exige una vigilancia constante que va mucho más allá de evitar el pan o la pasta. De esta manera, utensilios de cocina compartidos, tostadoras, cuchillos, aceites reutilizados o superficies, donde previamente se han manipulado alimentos con gluten, pero también pintalabios o pasta de dientes, pueden comprometer una dieta estricta sin que el paciente sea consciente.
La digestóloga Laura Crespo ha repasado durante su participación en el pódcast de la farmacéutica y divulgadora Isabel Viña, algunas de las fuentes de contaminación por gluten más desconocidas y sorprendentes para los pacientes. Entre ellas, la especialista destacó productos cotidianos que muchas personas no relacionan con la alimentación, como los pintalabios o determinadas pastas de dientes. "Son detalles en los que muchas veces no caemos, pero que pueden convertirse en una fuente de exposición al gluten", señaló.
La experta ha explicado que la contaminación cruzada sigue siendo uno de los principales desafíos para las personas con enfermedad celíaca, de manera que utensilios de cocina compartidos, tostadoras, cuchillos, aceites reutilizados o superficies donde previamente se han manipulado alimentos con gluten, pero tambien pintalabios o pasta de dientes, pueden comprometer una dieta estricta sin que el paciente sea consciente.
La digestóloga también hizo referencia a una situación habitual en la hostelería que es retirar un alimento con gluten del plato y considerar que el resto puede consumirse sin problema. Un ejemplo frecuente es el de una tortilla servida junto a una rebanada de pan, donde a pesar de que el pan se retire posteriormente, la contaminación cruzada ya se ha producido.
Según Crespo, este tipo de situaciones son mucho más comunes de lo que parece y ponen de manifiesto la necesidad de una mayor formación en restauración, motivo por el que recomienda acudir siempre que sea posible a establecimientos especializados o certificados, donde existan protocolos específicos para evitar contaminaciones accidentales y el personal esté sensibilizado con la enfermedad.
Otro de los temas abordados a lo largo de este episodio de pdcast fue la avena. Aunque de forma natural no contiene gluten, Crespo recordó que solo debe consumirse cuando está certificada como libre de gluten, identificada con el símbolo de la espiga barrada. La razón es que durante el cultivo, transporte o almacenamiento puede contaminarse con trigo, cebada o centeno.
Además, la experta ha aconsejado introducirla de forma progresiva una vez que la enfermedad está controlada, ya que se trata de una proteína compleja desde el punto de vista digestivo.
Las lentejas también merecen una atención especial, ya que aunque se trata de una legumbre naturalmente libre de gluten, pueden contener restos de trigo procedentes de los procesos agrícolas y de envasado, motivo por el que la especialista ha recomendado revisarlas antes de cocinarlas o adquirir variedades certificadas sin gluten.

