Roma, e Italia en general, podrían parecer un destino poco indicado, para los celíacos, pero despues de pasar unos días allí como turista por las calles de la capital italiana, parece que esa afirmacion podria estar lejos de la realidad. De esta manera, los turistas que viajan a este país, pueden comprobar que, por ejemplo, en los alrededores de la Fontana di Trevi abundan los locales con carteles que prometen “pasta y pizza gluten free”.
Algunos de estos establecimientos están certificados por la Asociación italiana de celiacos (AIC), mientras otros sencillamente ofrecen productos sin gluten, eso si, sin garantías. En cualquier caso, según algunos viajeros a esta ciudad, da confianza que incluso los que no pueden evitar la contaminación cruzada, saben de lo que hablan, y enseguida recomiendan algún lugar cercano donde poder comer. Eso si, siempre hay que preguntar si hay opciones sin gluten aptas para celíacos.
En estos casos, la contaminación cruzada puede ser el peor enemigo, y no es suficiente que el producto elegido sea sin gluten, sino que tiene que manipularse sin haber entrado en contacto con nada que lo lleve.
Afortunadamente, en Roma no solo abunda la belleza, en cada barrio hay opciones de pasta y pizza sin gluten pero también de helados, y por supuesto, elaboraciones de carne y pescado, y un surtido de platos con hortalizas, entre los que la alcachofa es la reina (preparadas a la romana o a la judía son deliciosas).
Si lo que buscamos es disfrutar de una buena pizza en el centro histórico, el lugar es Voglia de Pizza. Se trata de un restaurante que ofrece platos tradicionales romanos y sin gluten, incluidas pizzas con masa de larga fermentación, salsas caseras preparadas con ingredientes frescos, aperitivos fritos como flores de calabacín, entre muchos otros; y además, hay variedad de cervezas sin gluten.
Aunque Milán o Bolonia se caracterizan por sus estupendos risottos, en Roma también podemos disfrutar de ellos en Risotteria Melotti, un curioso restaurante en el que todo lo que sirven se elabora a partir del arroz que cultivan cerca de Verona. Su carta de risottos hace salivar al más inapetente, se puede elegir entre risotto a l’Amatriciana, con alcachofas y pecorino, con azafrán, con trufa negra, y también con pescado fresco del día, por solo citar algunos.
Por otro lado, almorzar o cenar en la típica trattoria romana en la que casi todos los platos de la carta se pueden adaptar para celíacos es posible en Pantha Rei, ubicado muy cerca del panteón, y donde la carbonara es preparada de manera tradicional, con huevo, panceta y parmesano.
Otro paraíso para los celíacos es el Mama Eat en el barrio del Trastévere, donde la carta es un regalo para los ojos: arancini, polpettone, lasañas, etc. Tienen dos cocinas, dos chefs y dos equipos para asegurar que no haya contaminación en los platos sin gluten y sin lactosa.
En la categoría de los dulces, se puede afirmar que la mayoría de las heladerías ofrecen opciones sin gluten, pero si buscamos un tiramisú, el establecimiento ideal es Pompi Tiramisu. Está cerca de la Plaza de España, y además de tener un tiramisú excelente ofrece diversos muchos postres para celíacos.
Cualquier enfermedad condiciona, y al viajar toca echar un pulso con las limitaciones, pero sin duda, Italia, y en concreto Roma, es un destino fácil y seguro si convivimos con la celiaquía.

