La celiaquía es una enfermedad autoinmune que afecta a miles de niños en España, pero sus síntomas no siempre son evidentes, y entre los signos menos conocidos se encuentra una estatura baja, un indicio silencioso que puede pasar desapercibido y explicar el estancamiento en el crecimiento infantil.
Cuando una persona celíaca consume gluten, su sistema inmunitario reacciona dañando el intestino delgado, lo que dificulta la absorción de nutrientes esenciales para el crecimiento y la salud. Entre los síntomas más conocidos de la celiaquía están los problemas digestivos, como dolor abdominal o diarrea; sin embargo, existen manifestaciones menos evidentes, como la estatura baja o el retraso en el desarrollo físico.
Estos síntomas pueden aparecer incluso cuando el niño no presenta molestias gastrointestinales, lo que complica la detección y puede llevar a años de crecimiento insuficiente sin una causa aparente.
La estatura baja suele pasar desapercibida porque se atribuye a factores genéticos o a un crecimiento tardío. No obstante, cuando el niño no crece al ritmo esperado o se queda por debajo de la media de su edad, es importante considerar la celiaquía como posible origen, ya que la falta de nutrientes, especialmente hierro, calcio y vitaminas, consecuencia de la mala absorción provocada por la enfermedad, afecta directamente al desarrollo físico y mental.
Un diagnóstico precoz es clave para evitar problemas a largo plazo, de manera que cuanto antes se identifica la celiaquía y se inicia una dieta libre de gluten, mayores son las posibilidades de que el niño recupere el ritmo de crecimiento y desarrollo adecuado. Por ello, los especialistas recomiendan estar atentos a cualquier estancamiento en la estatura, especialmente si se acompaña de otros síntomas como cansancio, anemia o alteraciones en el carácter.
Los padres deben acudir al especialista si el niño presenta un crecimiento lento o si, además, aparecen otros signos como fatiga, bajo rendimiento escolar o dificultad para ganar peso. El pediatra podrá valorar la situación y, si lo considera necesario, realizar pruebas para descartar la celiaquía. No hay que alarmarse, pero sí actuar con prudencia y buscar orientación profesional ante la duda.
En este contexto, la vigilancia y prevención son fundamentales para garantizar un desarrollo saludable. La estatura baja puede ser el primer síntoma de una celiaquía silenciosa, y los padres tienen un papel crucial en la detección, por lo que estar informados, consultar al pediatra y seguir las recomendaciones médicas son pasos esenciales para asegurar que los niños crezcan con plenitud y sin limitaciones.
En este sentido, la pediatra Lucía Galán ha desvelado lque cuando un niño presenta talla baja sin justificación genética evidente, los protocolos pediátricos en España incluyen sistemáticamente el despistaje de la celiaquía dentro del estudio analítico, y ha aclarado que "solicitar esta prueba no implica certeza diagnóstica, pero permite descartar o confirmar una de las causas tratables de retraso en el crecimiento".
En este contexto, una analítica específica busca marcadores inmunológicos característicos de la enfermedad, que deben confirmarse posteriormente mediante otros procedimientos diagnósticos; y uno de los aspectos que más confunde a las familias españolas es que su hijo pueda ser celíaco pese a consumir regularmente alimentos con gluten sin mostrar reacciones inmediatas.
Esta tolerancia aparente se explica porque la celiaquía es una enfermedad autoinmune cuyo daño intestinal se produce de forma progresiva y silenciosa.

