El Consejo de Ministros ha aprobado un real decreto que modifica y deroga diversas disposiciones reglamentarias en materia de calidad alimentaria, un cambio normativo que representa un hito relevante para las personas con celiaquía, ya que por primera vez el pan sin gluten queda oficialmente regulado dentro de la Norma de Calidad del Pan. El nuevo marco legal establece parámetros técnicos y de calidad mínimos para este producto, aportando mayor seguridad y transparencia tanto para consumidores como para fabricantes.
Hasta ahora, el pan sin gluten se encontraba en una especie de limbo regulatorio, de manera que si bien existían directrices generales sobre productos sin gluten, la ausencia de una norma específica para el pan dificultaba la comparación de calidad y la identificación de requisitos mínimos, lo que provocaba una situación desigual en el mercado, donde los celíacos debían confiar en la información aportada por los fabricantes, en ocasiones insuficiente o poco clara.
Este nuevo real decreto introduce cambios sustanciales en la legislación alimentaria: por un lado, deroga normas obsoletas que ya no se ajustaban a las necesidades del sector ni a las demandas de los consumidores; y por otro, redefine los criterios de calidad del pan tradicional y, por primera vez, incorpora el pan sin gluten como una categoría regulada, estableciendo requisitos sobre ingredientes, procesos de elaboración y etiquetado.
La inclusión del pan sin gluten en la norma de calidad supone una serie de implicaciones legales y técnicas de gran calado, de manera que a partir de ahora, los productos deberán cumplir estándares precisos sobre textura, sabor, valor nutricional y ausencia de contaminantes, lo que garantiza una mayor homogeneidad y calidad en la oferta. Además, el etiquetado obligatorio facilitará la identificación rápida del producto y contribuirá a evitar confusiones o riesgos de contaminación cruzada.
Para las personas con celiaquía, esta medida representa un avance importante en la protección de sus derechos, de modo que la regulación asegura que el pan sin gluten que se comercializa cumple unos mínimos exigibles, lo que reduce el riesgo para la salud y mejora la confianza en los establecimientos. Asimismo, se espera que la nueva norma fomente la innovación y la competencia entre fabricantes, aumentando la variedad y calidad de los productos disponibles.
Expertos en nutrición y representantes de asociaciones de afectados han valorado positivamente la aprobación del real decreto. Según la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), la medida responde a una demanda histórica del colectivo y supone un paso adelante hacia la normalización de la dieta sin gluten. Sin embargo, algunos profesionales advierten de la necesidad de mantener un control riguroso sobre el cumplimiento de la norma y de seguir avanzando en la investigación de ingredientes y procesos alternativos.
De cara al futuro, la inclusión del pan sin gluten en la normativa alimentaria abre la puerta a nuevas mejoras en la protección y calidad de vida de las personas con celiaquía. Sin embargo, quedan aún algunos retos pendientes, tales como la regulación de otros productos sin gluten y el apoyo a la investigación en el sector.
En cualquier caso, aunque el real decreto marca un punto de inflexión, a buen seguro, la comunidad especializada seguirá vigilante para garantizar que la normativa se traduzca en beneficios reales y sostenibles para todos los consumidores.

